Carrying band-aids on me now

Un adiós mejor tarde que nunca.

Atención: la historia no necesariamente pertenece a una historia particular. Los personajes han sido nombrados diferentes por una cuestión de discreción. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia.

Había una vez una chica, llamada Cielo que fue criada entre su familia, siempre tenía lo que quería y siempre era exitosa en todo. En el colegio e instituto donde estudiaba inglés sacaba sobresalientes. En el deporte que practicaba siempre ganaba una medalla. Tenía amigos y amigas, un montón. Digamos que en cuanto a las relaciones le iba medianamente bien.
Dentro de sus amistades tenía dos personas a las que amaba muchísimo, como hermanos: Jeremías e Iván. A Jeremías lo conoció a sus doce años, porque estaba tratando de ''engancharse'' al amigo. De ahí surgió una amistad única que hasta el día de hoy persiste. Es de aquellas personas a las que no ves durante meses, pero que cuando finalmente se encuentran parece que no hubiera pasado ni un día. A Iván lo había conocido desde los ocho en donde estudiaba inglés, y desde ese momento fueron inseparables. Era el simpático de la clase, el que hacía reír a todos y, desde un primer momento, conectaron y se volvieron los mejores amigos del mundo.
El tiempo fue pasando y todo seguía igual. Cielo entro en la adolescencia y, como es obvio, se empezó a fijar en diferentes personas. Primero conoció a Ian (16), un año mayor que ella. Las cosas no resultaron pero, además, no terminaron muy bien al enterarse que había mantenido relaciones con otra chica al mismo tiempo que le juraba a Cielo que iba a esperarla en todo lo que quisiese. No importase a quién conociese, ella le contaba a sus dos mejores amigos de todo el mundo absolutamente toda la historia. La diferencia estaba en la reacción. Jeremías apoyaba siempre a Cielo, dándole su punto de vista, en cambio Iván parecía nunca darle su aceptación. Un día, Cielo fue a visitar a Iván, tal como acostumbraba a hacerlo de vez en cuando, ya era una de la familia, había mucha confianza y buena relación con ella. Pero en ese clima de confianza, el hilo que los unía se enredó. Al cabo de los días debatieron sobre lo sucedido, y hasta habían llegado a fantasear con un futuro juntos, pero eso quedó atrás. Lo que fue sólo un beso (el cual decidieron dejarlo en el olvido para siempre y seguir con su relación de amistad) terminó siendo lo que al final, destruyó su relación para siempre. Pero esperen, eso viene mucho más adelante...
Después llego Santiago... chico bueno pero en cierto punto faltó conexión, supongo que debe pasar seguido. No hay mucho más que explicar, excepto por la extraña reacción que Iván tenía siempre que Cielo le hablaba de su relación. De algún modo ella sentía que no debía contarle ciertas cosas, ya que a Iván no le caían bien.
Cuando Cielo y Santiago terminaron, Iván se puso de novio, y Cielo se sintió aliviada porque sabía que lo extraño podría desaparecer... Podría, pero no fue así. Las conversaciones siempre se tornaban extrañas, y cuando se veían había siempre una tensión. En ese momento, Cielo supo que jamás debía haber dejado que los hilos se enrieden e intentó desenredarlos, pero parecía que era la única que hacía el esfuerzo.
Tiempo después, unos meses antes de comenzar la Facultad, Cielo conoció a Ramiro, cinco años mayor que ella, y al poco tiempo, se puso de novia.
Iván ya había terminado su relación y estaba soltero, y cuando se enteró de la noticia siguió enredando los hilos pero sin esfuerzo, ya que Cielo se sentía por primera vez enamorada de verdad, y no tenía ojos para nadie más que para Ramiro.
Lamento decirles que los cuentos no siempre terminan con un final feliz, y no fue la excepción de la relación de Cielo y Ramiro, un año y medio después. Cuando todo terminó, ella quiso volver a tener contacto con Iván, y quizás también ya había madurado y hasta había considerado la posibilidad de darle una oportunidad a Iván, de todos modos ella lo quería mucho, y pensó ''¿qué puedo perder?''.
Al establecer contacto, Cielo se enteró. Iván tenía novia. Otra novia, distinta a la anterior.
Eso no fue lo peor, porque ¿saben qué? , Iván comenzó a coquetear con Cielo de nuevo, pero era incapaz de contarle a su novia lo que sentía.
Mensajes a escondidas, tener que preguntar si estaba con ella. Pero Cielo no era tonta, y trató de convencer a Iván de que lo que estaba haciendo estaba mal, aunque no haya habido contacto cara a cara, no sólo le estaba mintiendo a su novia, sino a él mismo. Los intentos fueron inútiles, ya que un mes después Iván formalizaba del todo su relación llevándola al Caribe a la novia con su familia, y todo esto Cielo se lo enteró por una foto. Una foto de mierda.


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Existe la amistad entre el hombre y la mujer, de eso estoy segura. Se puede cruzar la línea, de eso también estoy segura. Pero de lo que más segura estoy es de que uno la cruza si lo permite. Y Cielo se prometió no cruzarla nunca más. Ni con él, ni con nadie.
Le costó teóricamente 6 años cortar por lo sano. Pero en realidad su duelo vale por 12 años, el tiempo que lo conoció, que le contó su verdad, que le abrió las puertas de su casa, que su mamá y su papá lo adoren y pregunten por él, las veces que lloró con él, las veces que rió a carcajadas con él. Todo.
El duelo lo empezó tarde, pero lo está por terminar.
Esta no es una historia de amor, es una historia en la que se trata de sostener una mentira, una historia en la que un beso puede cagarte una parte de tu vida, una historia en la que la pobre y pelotuda Cielo se gastó todo en poder desenredar un puto hilo que no tenía forma de desenredarse. Porque el que lo enredó, queriendo o no, pensó en él mismo, y no en que ella quería quedarse con esa amistad, que nunca va a tener con nadie más.
Parece que a nadie le importa Cielo. Es una chica medio intensa, que dice las cosas sin filtro, que putea, que se enoja cuando las cosas le salen mal, que busca la perfección. Pero Cielo no merece que cada persona la maneje como quiera ¿Pensas lo mismo? Porque yo sí, y estoy segura que a partir de ahora NADIE la va a manejar como quiera. NADIE.
Yo creo que estas cosas duelen, y duelen como la mierda. Pero les juro a todos, a ella no se le enrieda un fucking hilo más.

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